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Pruebas para el mieloma múltiple
Si los signos, síntomas o los resultados de ciertos análisis clínicos (de laboratorio) sugieren que una persona podría tener mieloma múltiple, se harán otras pruebas para saberlo con certeza.
Si se encuentra mieloma múltiple, también podrían hacerse más pruebas para conocer más sobre el caso y decidir los mejores tratamientos.
Análisis clínicos
Hay varios tipos de pruebas de laboratorio (análisis clínicos) que pueden ser útiles para detectar el mieloma múltiple, conocer más sobre él y ver cómo está funcionando el tratamiento.
Recuentos de células sanguíneas
El recuento completo de células sanguíneas (hemograma completo o CBC, por sus siglas en inglés) es un análisis con el que se miden los niveles de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en la sangre. Si hay demasiadas células de mieloma en la médula ósea, que es donde se producen células sanguíneas nuevas, los niveles en sangre de algunas de estas células pueden ser bajos. El hallazgo más común es un recuento bajo de glóbulos rojos (anemia).
Puede conocer más sobre el recuento completo de células sanguíneas en Análisis de sangre.
Bioquímica de la sangre y análisis de proteínas
Los niveles de nitrógeno ureico en sangre (BUN, por sus siglas en inglés), creatinina, úԲ, calcio y otros electrolitos se revisarán.
- Los niveles de nitrógeno ureico en la sangre (BUN) y creatinina indican qué tan bien están funcionando los riñones. Los riñones suelen verse afectados en las personas con mieloma.
- La úԲ es una proteína que se encuentra en la sangre. Algunas veces, pueden observarse niveles bajos en las personas con mieloma.
- Los niveles de calcio pueden estar altos en las personas con mieloma avanzado. Los niveles altos de calcio (hipercalcemia) pueden causar síntomas de cansancio, debilidad y confusión.
También suelen hacerse análisis de sangre para medir los niveles de lactato deshidrogenasa (LDH) y beta-2 microglobulina (B2M). Los niveles de estas sustancias se utilizan para determinar la etapa del mieloma. Si los niveles de cualquiera de estas sustancias están elevados, esto suele significar que la enfermedad está más avanzada.
Análisis de orina
Se analizará una muestra de orina de rutina para detectar la proteína del mieloma que se haya filtrado a través del riñón.
Probablemente también le pidan que proporcione una muestra de orina obtenida durante un período de 24 horas. Esto permite medir la cantidad de proteína del mieloma que hay presente (ver la sección sobre Electroforesis a continuación). Le darán instrucciones sobre cómo hacerlo.
Inmunoglobulinas cuantitativas
Con este análisis se miden los niveles en sangre de los diferentes tipos de anticuerpos (inmunoglobulinas), entre ellos, IgA, IgD, IgE, IgG e IgM, para comprobar si alguno está inusualmente alto o bajo. En el mieloma múltiple, el nivel de un tipo suele estar alto mientras que los demás están bajos.
Electroforesis
El primer paso para hacer un diagnóstico de mieloma múltiple suele ser detectar un anticuerpo monoclonal en la sangre. Los anticuerpos que producen las células del mieloma son anómalos porque son todos iguales (monoclonales). Esta proteína anómala se conoce por varios nombres diferentes, por ejemplo, inmunoglobulina monoclonal, proteína monoclonal (proteína M), pico M o paraproteína.
Puede hacerse un análisis conocido como electroforesis en muestras de sangre o de orina para detectar estos anticuerpos.
- La electroforesis de proteínas séricas (SPEP) es un analisis con el que se mide los anticuerpos en la sangre y se puede detectar un anticuerpo monoclonal.
- La ԳܲԴǴھᲹó o inmunoelectroforesis es un análisis que se utiliza para determinar el tipo exacto del anticuerpo anómalo (IgG, IgA o algún otro tipo).
- La electroforesis de proteínas en orina (UPEP) y la ԳܲԴǴھᲹó en orina sirven para detectar anticuerpos monoclonales en la orina. Los anticuerpos están compuestos por cadenas de proteínas, que incluyen dos cadenas largas (pesadas) y dos cadenas más cortas (ligeras). A veces, los fragmentos de la proteína anómala del mieloma se filtran por el riñón y pasan a la orina. Esta proteína en la orina, conocida como proteína de Bence Jones, forma parte de la cadena ligera del anticuerpo. Con mayor frecuencia, estas pruebas se hacen en orina obtenida durante 24 horas, no simplemente en una muestra habitual de orina.
Cadenas ligeras libres en suero
Con este análisis se pueden medir los niveles de cadenas ligeras en la sangre. Se emplea para detectar el mieloma o la amiloidosis de cadenas ligeras.
Es más útil en los raros casos de mieloma donde no se encuentra la proteína M mediante la electroforesis de proteínas séricas (SPEP). Debido a que la SPEP mide los niveles de anticuerpos intactos (enteros), no puede medir solamente la cantidad de cadenas libres.
Este análisis también sirve para calcular la proporción de cadenas ligeras libres en suero, lo que puede indicar si hay una mayor cantidad de un tipo de cadena ligera que de otro. Existen 2 clases de cadenas ligeras: kappa y lambda. Normalmente, están presentes en cantidades iguales en la sangre, en una proporción de 1 a 1. Tener más cantidad de un tipo de cadena ligera que de la otra puede ser un signo de mieloma.
Biopsias
Durante la biopsia, se extraen fragmentos (muestras) de tejido corporal para analizarlo en el laboratorio. En las personas con diagnóstico confirmado o sospecha de mieloma múltiple, se pueden realizar diferentes tipos de biopsias. El tipo de biopsia que se haga dependerá de la situación de la persona.
Biopsia de la médula ósea
Las personas con mieloma múltiple tienen demasiadas células plasmáticas en la médula ósea. El procedimiento utilizado para examinar la médula ósea se llama aspiración (aspirado) y biopsia de la médula ósea.
La prueba puede hacerse en el consultorio médico o en un hospital. Por lo general, las muestras de médula ósea se toman de la parte posterior del hueso de la pelvis (cadera), aunque a veces se pueden tomar de otros huesos.
Para la aspiración (o el aspirado) de la médula ósea, usted se acuesta sobre una camilla (ya sea de lado o boca abajo). El médico le limpia la piel de la cadera y le inyecta un anestésico local para adormecer la zona y la superficie del hueso. Esto puede causar una breve sensación de escozor o ardor.
Luego se le inserta en el hueso una aguja delgada y hueca, y se succiona una pequeña cantidad de médula ósea líquida con una jeringa. Incluso con el anestésico, la mayoría de las personas sienten un breve dolor cuando se extrae la médula.
Se suele realizar una biopsia de la médula ósea justo después de la aspiración. Se extrae un pequeño fragmento de hueso y de médula con una aguja un poquito más grande, que se introduce en el hueso. Esta biopsia también puede causar un dolor breve.
El tejido de la médula ósea se envía al laboratorio, donde este se examina para ver la apariencia, el tamaño y la forma de las células, y cómo están ordenadas. Con este análisis se puede deteminar si hay células de mieloma en la médula ósea y, si este es el caso, cuántas hay. El aspirado (la parte líquida de la médula ósea) también puede enviarse para hacer otras pruebas:
- ԳܲԴdzٴDZí: Para esta prueba, una parte de la muestra de biopsia se trata con anticuerpos especiales creados en un laboratorio (proteínas inmunitarias) que provocan cambios de color en las células si contienen ciertas proteínas. Esto puede ser útil para identificar las células del mieloma.
- Citometría de flujo: En esta prueba también se usan anticuerpos, pero se emplea una máquina especial para ver si los anticuerpos están adheridos a las células. Los anticuerpos pueden identificar el perfil de la superficie celular o la huella dactilar de las células de mieloma.
- Citogenética (cariotipo): Esta prueba se usa para examinar los cromosomas (cadenas largas de ADN) dentro de las células. A veces, las células de mieloma tienen una cantidad de cromosomas demasiado alta o demasiado baja, o tienen otras anomalías cromosómicas, como translocaciones (el intercambio de ADN entre cromosomas) o deleciones (pérdida de partes de un cromosoma). Algunas veces, encontrar estos cambios puede servir para predecir la prognosis (el pronóstico) de una persona. Los resultados de las pruebas citogenéticas generalmente demoran alrededor de 2 a 3 semanas.
- ᾱ岹ó in situ con fluorescencia (FISH): En esta prueba se utilizan tintes fluorescentes especiales que solo se adhieren a partes específicas de los cromosomas. Con la prueba, se pueden encontrar la mayoría de los cambios cromosómicos (como translocaciones y deleciones) que son visibles en las pruebas citogenéticas convencionales, así como algunos cambios que son demasiado pequeños como para verlos con la prueba citogenética. Es muy precisa y los resultados suelen estar disponibles en un par de días. La prueba FISH se usa en la mayoría de las personas con mieloma.
Biopsia con aguja
Si alguna zona se ve anómala en una radiografía y se sospecha que hay un plasmocitoma (un tipo de tumor de células plasmáticas), puede que sea necesario hacer una biopsia para confirmarlo.
Con mayor frecuencia, se usa algún tipo de biopsia con aguja. Si el tumor está cerca de la superficie del cuerpo, el médico puede dirigir la aguja mientras palpa el tumor. Si la zona anómala está en lo profundo del cuerpo, se puede guiar la aguja mientras se usa un estudio por imágenes, por ejemplo, una tomografía computarizada (CT) o una resonancia magnética nuclear (MRI) (ver a continuación).
Biopsia por aspiración o aspirado con aguja fina (FNA)
En la biopsia por aspiración o aspirado con aguja fina (FNA, pos sus siglas en inglés) se usa una aguja muy fina y una jeringa para extraer una pequeña cantidad de tejido de un tumor. La principal ventaja de este tipo de biopsia (FNA) es que se usa una aguja fina y no hace falta operar. La desventaja es que, algunas veces, la aguja es demasiado pequeña para tomar una muestra con suficiente tejido como para dar un diagnóstico definitivo.
Biopsia por punción con aguja gruesa
Esta prueba es similar a la FNA, aunque se usa una aguja más grande y se extrae una muestra más grande de tejido.
Estudios por imágenes
Los estudios por imágenes utilizan ondas sonoras, rayos X, campos magnéticos o sustancias radiactivas para obtener imágenes del interior del cuerpo. Los estudios por imágenes se pueden realizar por varias razones, incluidas las siguientes:
- Observar zonas sospechosas que podrían ser cáncer
- Saber a qué distancia se ha propagado el cáncer
- Determinar si el tratamiento está funcionando
Radiografías de los huesos
Con las 徱Dzí (rayos X) se puede detectar la destrucción de los huesos causada por las células del mieloma. Las 徱Dzí de los huesos se han reemplazado en gran medida por estudios por imágenes más modernos, como la resonancia magnética nuclear (MRI) o la tomografía por emisión de positrones (PET) (ver a continuación).
Tomografía computarizada (CT)
En la tomografía computarizada (CT, por sus siglas en inglés) se emplean rayos X desde diferentes ángulos que una computadora combina para obtener imágenes detalladas del interior del cuerpo. Algunas veces, con este estudio se puede ver si el mieloma ha afectado los huesos. También se puede usar para guiar una aguja de biopsia hacia una zona de interés.
En las personas que tienen mieloma múltiple, se evita administrar el tinte de contraste intravenoso (IV) que se suele dar a las personas que se hacen una tomografía computarizada para otros tipos de cáncer, ya que este les puede dañar los riñones. Asegúrese de que el radiólogo o el técnico de radiología conozcan su diagnóstico antes de administrarle el contraste intravenoso para la tomografía.
Imágenes por resonancia magnética (MRI)
Al igual que la tomografía computarizada, las imágenes por resonancia magnética (MRI, por sus siglas en inglés) muestran imágenes detalladas de los tejidos blandos del cuerpo. No obstante, las resonancias magnéticas utilizan ondas de radio e imanes potentes en lugar de rayos X.
Las resonancias son muy útiles para examinar los huesos, el cerebro y la médula espinal. Debido a que las resonancias magnéticas pueden detectar plasmocitomas que no se pueden ver en las 徱Dzí comunes, estas resonancias pueden ser útiles si el paciente presenta dolor en algún hueso pero no se observa ninguna anomalía en la radiografía. Además, las resonancias (MRI) se pueden usar para examinar la médula ósea en los pacientes con mieloma múltiple.
Tomografía por emisión de positrones (PET)
En la tomografía por emisión de positrones (PET, por sus siglas en inglés) se introduce una especie de azúcar radiactivo en una vena, que se desplaza por todo el cuerpo. Las células cancerosas absorben altas cantidades de este azúcar. Luego, una cámara especial toma imágenes que muestran las zonas del cuerpo donde se acumuló el azúcar. La tomografía PET suele combinarse con la tomografía computarizada (CT) (esto se conoce como prueba PET o CT).
Al igual que la MRI, la PET puede detectar plasmocitomas (tumores) que no se pueden ver en las 徱Dzí comunes, de modo que es útil si el paciente presenta dolor en un hueso pero no se ve nada inusual en la radiografía.
Ecocardiograma (ECHO)
La amiloidosis suele afectar el corazón. Por lo tanto, si el médico sospecha que usted tiene este trastorno, puede hacerle un ecocardiograma (ECHO, en inglés).
Esta prueba es una ecografía del corazón en la que se utilizan ondas sonoras para observar el músculo del corazón y evaluar su funcionamiento. Con el ecocardiograma se puede ver si el tamaño del corazón es normal y si está bombeando con normalidad. También resulta útil si se sospecha la presencia de amiloide, ya que el músculo cardíaco con amiloide tiene una apariencia diferente a la del músculo cardíaco normal.
Diagnosticar el mieloma múltiple
El mieloma múltiple suele diagnosticarse en base a los resultados de las pruebas, los síntomas y los resultados de un examen físico. Para un diagnóstico de mieloma múltiple se requiere lo siguiente:
Un tumor de células plasmáticas (confirmado mediante biopsia) o al menos el 10 % de células plasmáticas en la médula ósea y al menos uno de los siguientes:
- Nivel alto de calcio en la sangre
- Función renal deficiente
- Recuento bajo de glóbulos rojos (anemia)
- Huecos en los huesos producidos por el crecimiento de tumores que se encontraron en los estudios por imágenes (CT, MRI, PET)
- Aumento en uno de los tipos de cadenas ligeras en la sangre, de modo que un tipo es al menos 100 veces más común que el otro
- El 60 % o más de células plasmáticas en la médula ósea
Diagnosticar el mieloma indolente o asintomático
El mieloma indolente, también conocido como mieloma asintomático, es una forma temprana de mieloma que no causa síntomas. Las personas con mieloma indolente tienen algunos signos de mieloma múltiple, como cualquiera de los siguientes:
- Entre el 10 % y el 60 % de células plasmáticas en la médula ósea
- Nivel alto de inmunoglobulina monoclonal (proteína M) en la sangre
- Nivel alto de cadenas ligeras en la orina (también conocido como proteína de Bence Jones)
Sin embargo, no cumple las condiciones para clasificarse como un mieloma activo, según lo definido anteriormente. Es decir, las personas con mieloma indolente tienen recuentos sanguíneos normales, niveles de calcio normales, una función renal normal y no presentan daño en ningún órgano ni hueso. Tampoco presentan síntomas de amiloidosis.
Diagnosticar la gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS)
Para un diagnóstico de gammapatía monoclonal de significado incierto (MGUS, por sus siglas en inglés), la persona debe reunir todas estas características:
- Nivel de inmunoglobulina monoclonal (proteína M) en la sangre superior al normal, pero inferior al del mieloma indolente
- Menos del 10 % de células plasmáticas en la médula ósea
- No presentar ninguna de las características que son requisito para diagnosticar el mieloma múltiple, según la definición anterior. Es decir, las personas con mieloma indolente tienen recuentos sanguíneos normales, niveles de calcio normales, una función renal normal y no presentan daño en ningún órgano o hueso. Tampoco presentan síntomas de amiloidosis.
Diagnosticar amiloidosis de cadenas ligeras
El diagnóstico de amiloidosis de cadenas ligeras se realiza cuando la persona presenta todos los siguientes síntomas:
- Evidencia de daño asociado al amiloide en un órgano o sistema (como los riñones, el corazón, el hígado, el tracto digestivo o los nervios).
- Una biopsia que presenta amiloide en cualquier tejido (grasa, médula ósea o un órgano como el corazón)
- Un análisis positivo que muestra que el amiloide es una proteína de cadena ligera
- Células plasmáticas anómalas en la médula ósea, una proporción inusual de cadenas ligeras libres en suero (como se mencionó anteriormente) o niveles elevados de proteína M en la sangre o la orina
Una biopsia de cualquier tejido corporal puede servir para diagnosticar esta enfermedad. En ocasiones, se puede ver el amiloide en una biopsia de la médula ósea. En la biopsia que se realiza con más frecuencia para detectar el amiloide, se utiliza una aguja para extraer algo de grasa de la pared del abdomen (vientre). El médico emplea un tinte especial sobre la grasa extraída para detectar el amiloide.
Debido a que el amiloide suele afectar el corazón y los riñones, puede que también se haga una biopsia en estos órganos para buscar el amiloide. Esto rara vez es necesario para diagnosticar la amiloidosis de cadenas ligeras, pero a veces se realiza en las personas con amiloidosis cuando no está claro lo que le está causando problemas cardíacos o renales.
También se hacen otras pruebas para confirmar que la persona tenga amiloidosis de cadenas ligeras y no algún otro tipo de amiloidosis. Estas pruebas incluyen una biopsia de la médula ósea, cadenas ligeras libres en suero y electroforesis de la orina (como se mencionó anteriormente).
- Escrito por
- Referencias
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Actualización más reciente: febrero 28, 2025
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